Once upon a time…
Drawn from: World, in the future, Guide, seeing an old natural thing after an eco apocalypse. Told in Spanish.
En un futuro no muy lejano, cuando la tierra ha cambiado tanto que apenas la reconoces, caminas por un paisaje desolado. El aire es denso y el sol apenas logra atravesar las nubes de polvo que cubren el cielo. Te encuentras en un lugar que antes fue un bosque exuberante, lleno de vida y sonidos, pero ahora es un páramo silencioso y sombrío.
Mientras avanzas, tus pasos crujen sobre hojas secas y ramas quebradas. El viento sopla suave, arrastrando consigo un murmullo que parece provenir de tiempos antiguos. En este mundo, los pocos que quedan han aprendido a escuchar esas voces del viento, creyendo que son los susurros de los ancestros, tratando de advertirles de los peligros ocultos.
En el corazón de este paisaje marchito, te detienes ante un árbol gigantesco. Es un roble, uno de los últimos de su clase, que se alza solitario en medio de la nada. Su tronco es grueso y retorcido, cubierto de musgo y cicatrices de rayos que lo han golpeado en tormentas pasadas. A pesar de su aspecto marchito, hay algo en él que te atrae, una energía antigua que parece pulsar bajo su corteza.
La gente del lugar, los pocos que quedan, hablan de una tradición extraña. Dicen que este roble es el Guardián de los Recuerdos. Según la leyenda, cada vez que alguien se acerca lo suficiente, el árbol revela un fragmento del pasado, una visión de lo que el mundo fue antes de que el hombre lo destrozara. Pero hay un precio: una vez que veas el recuerdo, una parte de ti quedará atrapada en el árbol para siempre.
Motivado por la curiosidad y el deseo de entender el mundo perdido, decides acercarte. Al tocar el tronco, sientes una vibración bajo tus dedos, como si el roble estuviera vivo y respirando. Cierras los ojos y, de repente, el mundo cambia a tu alrededor.
Te ves en un bosque vibrante, lleno de colores y sonidos. El aire es fresco y limpio, y los animales corretean libres. Escuchas el canto de los pájaros y el susurro de las hojas al viento. Es una visión tan real que casi puedes sentir la brisa en tu rostro. Pero no estás solo. A tu lado, ves a la gente del pasado, aquellos que vivieron en armonía con la naturaleza, cuidando y protegiendo el bosque.
La visión se desvanece tan rápido como llegó, dejándote de nuevo en el presente, frente al roble solitario. Sientes una tristeza profunda, un anhelo por lo que fue y ya no es. Pero también sientes una conexión con el árbol, como si una parte de ti ahora viviera dentro de él, compartiendo sus recuerdos y su dolor.
Te alejas del roble, sabiendo que has pagado el precio de la visión. Pero llevas contigo un nuevo entendimiento, una responsabilidad de recordar y contar la historia de lo que fue, para que otros no olviden y quizás, algún día, aprendan a cuidar del mundo que les queda.
En el horizonte, el sol comienza a ponerse, pintando el cielo de tonos rojos y naranjas. El viento sopla de nuevo, trayendo consigo los susurros de los ancestros, y tú sigues tu camino, con la esperanza de que algún día, el mundo pueda sanar y volver a florecer.
Did it land?