Once upon a time…
Drawn from: Qinq Dynasty, Children story, Hero, seeing snow for the first time. Told in Spanish.
En un tiempo lejano, en una tierra gobernada por sabios ancianos y rodeada de montañas que tocaban el cielo, vivía un joven llamado Liang. Liang era un muchacho curioso, siempre ansioso por descubrir lo desconocido. Su aldea, situada en un valle fértil, era un lugar donde el sol brillaba con fuerza y la lluvia caía en su justa medida, pero nunca había visto nevar.
Un día, mientras caminaba por el mercado, escuchó a un anciano contar historias de una montaña mística al norte, donde, decía, caía un polvo blanco y frío del cielo. Liang, fascinado por la idea, decidió que debía ver este fenómeno por sí mismo. Así comenzó su aventura.
Liang se preparó para el viaje, llevando consigo un abrigo grueso tejido por su madre y un bastón de bambú para apoyarse en los caminos escarpados. Antes de partir, su abuela le habló de una antigua tradición: en el solsticio de invierno, la montaña cantaba una canción que sólo aquellos puros de corazón podían escuchar. Liang, intrigado, prometió que intentaría escuchar esa canción.
El viaje fue arduo. Liang cruzó ríos caudalosos y caminó por bosques donde los árboles susurraban secretos al viento. En el camino, conoció a una anciana que le ofreció refugio por una noche. Ella le habló de los espíritus de la montaña, quienes protegían el lugar y a veces se aparecían en forma de luces danzantes en el cielo nocturno.
A medida que se acercaba a su destino, el aire se volvía más frío y la vegetación más escasa. Un día, mientras ascendía por un sendero empinado, comenzó a caer del cielo aquel polvo blanco del que había oído hablar. Liang extendió la mano y dejó que los copos de nieve se posaran en su palma, maravillado por su belleza efímera. Era como si el cielo se hubiera convertido en un lienzo de blanco puro.
Al llegar a la cima de la montaña, Liang sintió una paz profunda. El mundo a su alrededor estaba cubierto de nieve, y el silencio era absoluto. Recordó las palabras de su abuela y cerró los ojos, tratando de escuchar la canción de la montaña. Al principio, no oyó nada, pero poco a poco, un suave murmullo comenzó a llenar el aire, una melodía que parecía resonar desde el corazón mismo de la tierra.
De repente, las luces que la anciana había mencionado aparecieron en el cielo, girando y bailando al ritmo de la música. Liang se dio cuenta de que estaba presenciando un fenómeno extraordinario, algo que no podía ser explicado con palabras simples. En ese momento, comprendió que la verdadera aventura no era el viaje en sí, sino el descubrimiento de las maravillas que el mundo ofrecía a aquellos dispuestos a buscarlas.
Con el corazón lleno de gratitud, Liang emprendió el camino de regreso a su aldea. Llevaba consigo no sólo el recuerdo de la nieve y la canción de la montaña, sino también una nueva comprensión del mundo y de sí mismo. Al compartir su historia con los aldeanos, inspiró a otros a buscar sus propias aventuras y a descubrir las maravillas que se escondían más allá del horizonte.
Y así, en un lugar donde nunca antes había caído nieve, la historia de Liang y su viaje a la montaña mística se convirtió en una leyenda, recordada por generaciones como un recordatorio de que el mundo está lleno de misterios esperando ser descubiertos.
Did it land?