Once upon a time…
Drawn from: Ultime Thule, Present world story, Hero, surreal elements. Told in Spanish.
En un rincón remoto del mundo, donde el hielo y la nieve se extendían hasta donde alcanzaba la vista, vivía una pequeña tribu de cazadores-recolectores. Ellos habitaban en cuevas y se abrigaban con pieles de animales, luchando diariamente contra el frío implacable de la Edad de Hielo. La vida era dura, pero la comunidad estaba unida por lazos de familia y amistad.
Entre ellos se encontraba Kael, un joven cazador conocido por su valentía y su agudo sentido de la intuición. Kael tenía una conexión especial con la naturaleza, una habilidad para leer las señales del viento y las huellas en la nieve que pocos comprendían. Sin embargo, había algo más que lo diferenciaba: sueños extraños y visiones que lo visitaban en las noches más frías.
Una noche, mientras la luna llena brillaba intensamente, Kael tuvo un sueño particularmente vívido. Se encontraba en un vasto campo de hielo, pero este no era el mundo que conocía. El cielo estaba pintado con colores que nunca había visto, y criaturas majestuosas, de formas y tamaños imposibles, se movían con gracia sobre el hielo. Una de estas criaturas, un gran ciervo con astas que parecían estar hechas de estrellas, se acercó a él.
"Kael", dijo el ciervo con una voz que resonaba como el eco de las montañas, "tu mundo está cambiando. Debes guiar a tu gente hacia el sur, hacia tierras más cálidas, antes de que sea demasiado tarde."
Al despertar, Kael sintió una urgencia que nunca había experimentado antes. Sabía que debía compartir su visión con el consejo de ancianos de la tribu. Sin embargo, temía que lo consideraran un loco o, peor aún, que lo ignoraran por completo.
Al día siguiente, con el corazón palpitante, Kael se dirigió a la cueva donde los ancianos se reunían. Les contó su sueño con detalle, describiendo el ciervo de estrellas y el mensaje que le había entregado. Para su sorpresa, los ancianos escucharon con atención, sus rostros mostrando una mezcla de preocupación y asombro.
Uno de los ancianos, una mujer llamada Nara, habló: "Kael, tus visiones han sido siempre un regalo para nuestra tribu. Este sueño no puede ser ignorado. Debemos considerar la posibilidad de que el gran ciervo te haya hablado con sabiduría."
La tribu se reunió para discutir el asunto. Algunos estaban escépticos, aferrándose a la seguridad de lo conocido, pero otros, inspirados por las palabras de Kael y el respeto que sentían por las visiones de sus ancianos, comenzaron a considerar la posibilidad de un cambio.
Con el tiempo, la tribu decidió hacer caso a la advertencia de Kael. Prepararon sus pertenencias y comenzaron el arduo viaje hacia el sur. A medida que avanzaban, el paisaje cambió gradualmente. El hielo dio paso a praderas y bosques, y el clima se volvió más cálido. La caza se hizo más abundante, y la tribu encontró nuevas oportunidades para prosperar.
Sin embargo, lo más sorprendente fue lo que Kael descubrió una noche, mientras contemplaba las estrellas en el cielo despejado. Allí, entre las constelaciones, pudo distinguir la silueta del gran ciervo, brillando con una luz tenue pero constante. Comprendió entonces que su visión había sido más que un simple sueño; había sido una guía, un puente entre el mundo tangible y lo surrealista.
La tribu prosperó en su nuevo hogar, y Kael fue recordado como el visionario que había guiado a su gente hacia la salvación. Su historia se convirtió en leyenda, un recordatorio de que, incluso en los tiempos más oscuros, hay luces que nos guían, si tan solo tenemos el valor de seguirlas.
Did it land?